jueves, 17 de octubre de 2013
A que soy romántico ...
Ante mis ojos ya no hay nada. Un precioso atardecer finaliza el día en el que te tiré un helado encima. Tu maravillosa sonrisa ante mi desaforado intento por disculparme hizo que algo se encendiera en mi interior. Intentando compensarte por todos los medios, conseguí que nos viéramos juntos caminando hacia la tintorería más cercana. Desapareció la mancha, pero el rubor de mis mejillas insistía en no abandonarnos.
A continuación aceptaste gustosa mi invitación al mismo helado que había conseguido que nos conociéramos. Al rato, me confesaste, que aquel rubor de mis mejillas había iluminado algo en tu interior. Y juntos finalmente, observas el maravilloso ocaso mientras ante mis ojos, sólo apareces tú.
sábado, 12 de octubre de 2013
Que asco de vida
Que la vida no es justa es una frase que desde los tiempos de maricastaña o como quiera que se diga, y cuando ya has pasado la treintena, empiezas a estar un poco hasta las narices de oir (y de decir, ojo, que yo siempre diré que no soy mejor que nadie).
A pesar de esto, surgen momentos, ocurren cosas que nos traen de nuevo dicha expresión a la mente, más que nada, porque no existe una combinación de palabras que refleje mejor lo que esos sucesos nos sugieren.
Normalmente estas cinco palabras vienen precedidas de muchas más, suele ser una desgraciada noticia con nombres y apellidos.
Con el nombre de Maria de Villota bautizaremos la que nos ocupa hoy.
En su día este blog nació en cierto modo con el fin de hurgarme el ombligo e intentar sacar fuera todo lo que andara mal dentro de mí. Pero hoy quiero llamar un poco al nundo y darle un pequeño toque de atención para recordarle que todos los que por aquí seguimos andando somos aparte de otras cosas también la suma de las experiencias de aquellos que tenemos cerca, que nos enseñan algo. Y por algo, no quiero decir sólo matemáticas, historia, etc sino cosas como valores o formas de actuar ante las situaciones que nos vamos encontrando.
María de Villota seguro que tiene una vida, una formación y un pasado, seguro que todos aspectos dignos de mención pero los cuáles yo desconozco y seguro que hoy para conocerlos ya está la "wikipedia" ... Yo quiero hablar de calidad de las personas y de ejemplos a tomar en cuenta para ganar esa buena calidad que a muchos nos falta, quiero hablar de acciones, de respuestas ante los problemas y de superar dificultades.
Una persona que ve la muerte de cara, que con un poco de suerte y con mucha entereza y fuerza de voluntad consigue pasar por encima de ella y mostrar en su vida y en su trabajo una sonrisa al mundo merece todo mi respeto y mi admiración.
El título de esta entrada es tan sólo una expresión de rabia desatada al contemplar como parece que la vida se ría despiadadamente de nosotros, llevándose por delante espíritus nobles en un sinsentido sin igual.
Quiero explicar también la flor que ilustra mi post. Las flores se colocan en las tumbas, cierto, pero una rosa te la regala un amigo, una pareja, un padre o una madre para expresarte su afecto. Sea esta rosa también un regalo a tu recuerdo que de alguna forma seguirá vivo en todos los que te quieren. Seguro que seguiran sus vidas sintiendose orgullosos de ti y afortunados de haberte conocido.
Y por último, por ser todo un ejemplo de lo que debería ser lo normal, coger la vida como viene y sonreirle venga lo que venga, superando hasta lo insuperable, muchas gracias .... gracias por mostrarlo al mundo .... por todo ....
Gracias, Maria de Villota.
(Un bloggero sin mala fe que solo quiso compartir un sentimiento, si alguna de mis palabras ofendió a alguien pido dusculpas.
Javier Sánchez Tejeiro.)
viernes, 13 de septiembre de 2013
Referedum para todos
Me dejo seguro muchas cosas más, pero todo un remate para todas estas historias ha venido a ser el tener que ver una foto de su majestad el rey ardiendo boca abajo ....
No siento la más mínima simpatía por la figura del rey de España. Se trata de una institución, en mi opinión, totalmente vacía que a todos los españoles nos cuesta una cantidad muy respetable de dinero todos los años. Pero si hay algo que de siempre ha tenido mi total simpatía, y se trata del RESPETO.
Según la tradición varios apóstoles en la antigüedad pidieron ser crucificados boca abajo por no considerarse dignos de morir de la misma manera que nuestro señor, y esta tradición se utilizó en años venideros para la ejecución en la hoguera. Nuestros amigos catalanes haciendo un alarde de principios y dándonos motivos para que RESPETEMOS su decisión han utilizado este símil convirtiendo en cenizas una imagen representativa de nuestro país.
Francamente, no tengo una opinión muy formada sobre si quiero o no quiero que Cataluña sea un país totalmente independiente. Y francamente, quiero pensar que pocos catalanes o ninguno tiene la más mínima simpatía, quiero pensar que prácticamente ninguno esbozó la más mínima sonrisa al ver la figura de nuestro rey envuelta en llamas.
No tengo claro cuales serían todos esos beneficios que esperan obtener los catalanes con la independencia de nuestro país. De la misma forma que tampoco tengo claro que nos beneficie al resto ni que nos perjudique sobremanera el que algún día viajar a Barcelona supusiera para más de uno de nosotros cruzar una frontera ....
Si que sé a ciencia cierta que he visto niños correteando en medio de una cadena humana como si se tratara de un juego ... ¿es eso la independencia de Cataluña?, ¿tanto escándalo por un juego? .... y además, ¿quién supo de niños con una opinión política formada? ¿queremos seguir en los tiempos en que nuestro padre nos cogía de la mano, nos ponía una papeleta en ella y nos llevaba a votar en nuestra primera vez?
Si que sé que se han fletado autobuses para llevar personas a los lugares donde peligrara el que se pudiera completar la cadena humana ... ¿en medio de una crisis? ¿una crisis en la que todas las instituciones y los poderes políticos sin excepción y a pesar de sus diferencias ideológicas coinciden en que NO HAY DINERO PARA NADA?
La cuestión al fin y al cabo, supongo que no habla demasiado bien de mi el que no tenga una opinión formada del tema. Pero vamos a darle ya sentido al título del post. Se les está preguntando a los catalanes si quieren la independencia de España, pero mientras Cataluña siga siendo parte de España igual también se les debería permitir opinar al resto de españoles. La verdad igual resulta que lo único cierto para mi en este sentido es que me importa una puñetera mierda si Cataluña forma o no forma parte de España, pero si que es cierto que también deberían hablar con el resto, ya que la decisión final de alguna manera nos afectaría a todos en forma de impuestos, familias que trabajan allí y viven fuera y viceversa ....
No solo tenemos que aguantar que falten el respeto a todo un país con quema de fotos o banderas, sino que además tenemos que soportar ese victimismo con el que parecen llevar el asunto, algo así como "POBRECITOS CATALANES, QUE NO LES DEJAMOS SER INDEPENDIENTES", y para terminar como no el hecho de que ignoren totalmente al resto de la sociedad española que igual tiene algo que decir (yo ya me he explayado aquí, creo que no me queda nada).
La verdad, estamos ya un poquito hartos de ver arder fotos y banderas o de pitadas en la final de la Copa del Rey cuando suena el himno español, propongo que nos pasen una fotito de todos esos simpáticos y vamos a ver si les gusta ver arder su foto boca abajo.
Parafraseando una antigua película que nunca tuve la oportunidad de ver:
- España, querida, ya soy independiente, ¿donde iré? ¿qué haré?
- Cataluña, francamente, ME IMPORTA UN BLEDO.
P.D. Tengo que dar las gracias a mi querido amigo José Manuel Pina Sánchez que ha inspirado este post y me ha privado durante 45 minutos que he estado madurando y escribiendo de jugar a la demo del Diablo 3 de la Play que acabo de descargar.
lunes, 9 de septiembre de 2013
TNT BLUES INSPIRED
Ginebra y limon en la barra del bar,
tantos ratos que olvidar,
no siento nada en mi corazón,
solamente un gran dolor
que un mal día apareció
y mi vida se llevo,
ginebra o vodka, whiskey o ron
todo me sabe igual,
mi vida no va más, no va más.
No veo horizonte en ningún lugar,
la bebida me ha cegado ya,
la mentira de la soledad,
en la que me quiero abandonar,
no es sitio para terminar ...
¿A quien pretendo engañar?
tantos ratos que olvidar,
no siento nada en mi corazón,
solamente un gran dolor
que un mal día apareció
y mi vida se llevo,
ginebra o vodka, whiskey o ron
todo me sabe igual,
mi vida no va más, no va más.
No veo horizonte en ningún lugar,
la bebida me ha cegado ya,
la mentira de la soledad,
en la que me quiero abandonar,
no es sitio para terminar ...
¿A quien pretendo engañar?
jueves, 29 de agosto de 2013
Desventuras por culpa de un café y una costurera
Títulos, títulos, títulos, nunca juzgues un libro por la pasta.
Ancha y larga es la sombra de mi ex, y más pesada la carga de lo que yo nunca hubiera imaginado es. Ni salir a tomar un café tranquilo puede uno ya.
La vida pasa y vamos dejando detrás de nosotros muchas cosas. Yo intento dejar atrás lo más bonito que me ha pasado en la vida, mi relación con mi ex. Y aquí estoy, viviendo en un pueblo en el que parece que estoy condenado a no poder desembarazarme de ella nunca.
Hasta aquí la divagación, ahora la historia.
Una de las cosas que vamos dejando detrás de nosotros es la ropa que se nos va quedando vieja, como no, y a mi me empiezan a peligrar los pantalones vaqueros, unos los tengo ya reventados por el culo y otros que tengo van por el mismo camino (ni que yo tuviera el culo gordo, a mi me podrían cambiar el apodo por "culofino" de "american pie", menuda jollita estoy hecho, barrigón y culo fino).
El quit de la cuestión es que llevo tiempo queriendo salir al pueblo a preguntar por alguna mujer que haga arreglos de ropa para cuando me compre mis próximos vaqueros que será más pronto que tarde, así que me acerco a un bar del pueblo que me conocen y que me da más confianza para preguntar cosas de esas. He aquí la conversación, os la podéis imaginar:
- Hola Tano, ¿cómo vas?
- Bien, hombre, ¿qué te pongo?
- Ponme un manchao, cuando puedas, gracias.
..... (pausa para hacer el café)
- Oye Tano, ¿conoces por aquí alguna mujer que cosa, haga arreglos de ropa y tal?
- Alguna hay, si ....
- Pues nada, si eso dame alguna dirección o teléfono cuando puedas
..... (pausa mientras se lo piensa)
- Hay una .... ahí más alante hay un sitio de ruedas ...
- Si, la "michelín".
- Si te metes, se termina la "michelín", hay un bar que se llama "tnt", justo en frente. La mujer se llama "Agripina" ....
Todo este rollo en realidad es un poco insustancial, lo que realmente le toca la moral a uno es lo que viene a continuación, ya que hasta ahora lo único que he hecho es justificar el título (café, costurera, está claro, ¿no?):
La cuestión es que al camarero del bar (me conocía, ya os lo he dicho antes) le pica un poco la curiosidad de verme por allí preguntando por una costurera.
Me pregunta que como es que no voy por mi pueblo, le digo que si que voy, y acabamos hablando de que estoy viviendo allí mismo (al parecer aún no estaba enterado, cosa rara), que si trabajo en Orihuela y demás, y como no, acabamos hablando de mi antigua relación, sus padres, etcetera, etcetera (con todas las letras).
Vamos que yo quería tomarme un café tranquilamente leyendo un periodico, sacar un poco de información por el bien del futuro de mis pantalones vaqueros, y acabaron dándome el café (no quiero ser tampoco desagradecido, la gente seguro te pregunta con su mejor intención, pero no era precisamente lo que a mi me apetecía).
Y para colmo, un abuelo que andaba por allí al que yo no conocía de nada, se puso a hablar conmigo de que si las mujeres son un problema y que conoce a mucha gente que se mete en cada lío de aquí te espero. Me contó una historia de un amigo suyo que estando casado con una mujer, pilló y se lió con una brasileña con una hija, y no se que de que se las trajo a vivir a una casa suya, y que ahora está pagando casa en un sitio y casa en otro, y no se cuantos rollos más, y yo estaba pensando, ¡QUE NARICES HABRÉ DICHO YO PARA NO PODER TOMARME UN CAFÉ TRANQUILO!
En fin, todo este rollo la verdad es que ha sido un desahogo, ya que no lo he tenido con el café, bendita palabra escrita que me da un rato de alegría.
Ahí queda eso.
Ancha y larga es la sombra de mi ex, y más pesada la carga de lo que yo nunca hubiera imaginado es. Ni salir a tomar un café tranquilo puede uno ya.
La vida pasa y vamos dejando detrás de nosotros muchas cosas. Yo intento dejar atrás lo más bonito que me ha pasado en la vida, mi relación con mi ex. Y aquí estoy, viviendo en un pueblo en el que parece que estoy condenado a no poder desembarazarme de ella nunca.
Hasta aquí la divagación, ahora la historia.
Una de las cosas que vamos dejando detrás de nosotros es la ropa que se nos va quedando vieja, como no, y a mi me empiezan a peligrar los pantalones vaqueros, unos los tengo ya reventados por el culo y otros que tengo van por el mismo camino (ni que yo tuviera el culo gordo, a mi me podrían cambiar el apodo por "culofino" de "american pie", menuda jollita estoy hecho, barrigón y culo fino).
El quit de la cuestión es que llevo tiempo queriendo salir al pueblo a preguntar por alguna mujer que haga arreglos de ropa para cuando me compre mis próximos vaqueros que será más pronto que tarde, así que me acerco a un bar del pueblo que me conocen y que me da más confianza para preguntar cosas de esas. He aquí la conversación, os la podéis imaginar:
- Hola Tano, ¿cómo vas?
- Bien, hombre, ¿qué te pongo?
- Ponme un manchao, cuando puedas, gracias.
..... (pausa para hacer el café)
- Oye Tano, ¿conoces por aquí alguna mujer que cosa, haga arreglos de ropa y tal?
- Alguna hay, si ....
- Pues nada, si eso dame alguna dirección o teléfono cuando puedas
..... (pausa mientras se lo piensa)
- Hay una .... ahí más alante hay un sitio de ruedas ...
- Si, la "michelín".
- Si te metes, se termina la "michelín", hay un bar que se llama "tnt", justo en frente. La mujer se llama "Agripina" ....
Todo este rollo en realidad es un poco insustancial, lo que realmente le toca la moral a uno es lo que viene a continuación, ya que hasta ahora lo único que he hecho es justificar el título (café, costurera, está claro, ¿no?):
La cuestión es que al camarero del bar (me conocía, ya os lo he dicho antes) le pica un poco la curiosidad de verme por allí preguntando por una costurera.
Me pregunta que como es que no voy por mi pueblo, le digo que si que voy, y acabamos hablando de que estoy viviendo allí mismo (al parecer aún no estaba enterado, cosa rara), que si trabajo en Orihuela y demás, y como no, acabamos hablando de mi antigua relación, sus padres, etcetera, etcetera (con todas las letras).
Vamos que yo quería tomarme un café tranquilamente leyendo un periodico, sacar un poco de información por el bien del futuro de mis pantalones vaqueros, y acabaron dándome el café (no quiero ser tampoco desagradecido, la gente seguro te pregunta con su mejor intención, pero no era precisamente lo que a mi me apetecía).
Y para colmo, un abuelo que andaba por allí al que yo no conocía de nada, se puso a hablar conmigo de que si las mujeres son un problema y que conoce a mucha gente que se mete en cada lío de aquí te espero. Me contó una historia de un amigo suyo que estando casado con una mujer, pilló y se lió con una brasileña con una hija, y no se que de que se las trajo a vivir a una casa suya, y que ahora está pagando casa en un sitio y casa en otro, y no se cuantos rollos más, y yo estaba pensando, ¡QUE NARICES HABRÉ DICHO YO PARA NO PODER TOMARME UN CAFÉ TRANQUILO!
En fin, todo este rollo la verdad es que ha sido un desahogo, ya que no lo he tenido con el café, bendita palabra escrita que me da un rato de alegría.
Ahí queda eso.
martes, 27 de agosto de 2013
Estafado por Alain Affleluo, ¿tchin, tchin?
Ni ganas tengo de escribir ... juntamos a un tuercebotas como el menda que tiene la estrella del primer desgraciao que se pasó por delante de un gato negro y se le cayó la escalera encima al pasar por debajo, con unas gafas de sol graduadas que tienen menos de un mes en menos en medio de un tumulto de gente y lo único que puede pasar es que vaya y se le caiga un cristal, con la mala suerte de que acaba destrozado.
Pongamos al mismo tuercebotas en cuestión de camino a la óptica con una vaga esperanza de que con la garantía de las gafas le vuelvan a poner el cristal sin cobrarle un duro.
A continuación, ya plantados en la óptica, presenciemos una conversación de besugos en la que uno dice que tenemos unas gafas defectuosas y otro dice que tenemos unas gafas que están perfectas, que no hay ninguna prueba de que el cristal se haya caido ya que ajustan bien.
¿Y en que queda todo esto?
Pues en un tuercebotas al que le van a cobrar unos miserables 9 euros por ponerle de nuevo un cristal, que por unos miserables 9 euros tenemos a un tuercebotas descontento que no va a volver a pisar Alain Affleluo en la vida, cuando perfectamente podríamos haber tenido a un cliente contento al terminar la conversación, y al señor este Affleluo solo le habría costado sólo 9 euros.
Señor, en que país vivimos ya, los empresarios no cuidan de sus empleados, y las empresas tampoco cuidan a sus clientes. Adonde vamos a parar.
Señor Affleluo, para mi está usted muerto (una pena no volver allí, la verdad, porque la dependienta estaba un rato buena).
jueves, 15 de agosto de 2013
Más se perdió en Málaga ....
¿Cómo contar esta historia? En vísperas de un viaje a Málaga para pasar la feria me parece un momento ideal para contarla.
Esta no es una de esas cosas que pueden surgir en un momento, hilando palabras una tras otra como si de un torrente de locuacidad se tratara. La vida nunca fue igual para todas las personas que fueron afectadas por los hechos que aquí se cuentan.
Esta es una historia de alcohol, vergüenza, pero sobre todo, de perdida y reencuentro, de sufrimiento y de alivio. Esta es una historia que me asalta ahora la necesidad de dejarla por escrito, no termino de saber por qué motivo, pero hacerlo así me va a proporcionar un buen rato de entretenimiento, e igual revivo cosas que creía perdidas en mis recuerdos.
Igual cuento cosas que me hacen perder mucho como persona, pero la verdad es que fue una de esas cosas de las que reírse una vez que han pasado los años, y por eso también, por que no decirlo, me apetecía escribirlo.
De esta manera recuerdo en mis carnes,
Esta es la historia, tal cual yo puedo recordarla, diría que es como la viví, pero no creo que fuera cierto. Quiero dedicársela a mis dos buenos amigos, Carlos y Jesús, los sufridores de esta historia, junto con todo el dispositivo que se montó para mi búsqueda y todas las personas que fueron afectadas por mis actos. Para mi no hubo sufrimiento realmente, mi única preocupación real fue intentar volver, y tras no conseguirlo, intentar contactar con aquellos que podían hacerme volver.
Un gran abrazo, Carlos, Jesús, amigos míos, deseo sinceramente que nos sigamos viendo en muchas más fiestas, pero que no se parezcan a esta.
Esta no es una de esas cosas que pueden surgir en un momento, hilando palabras una tras otra como si de un torrente de locuacidad se tratara. La vida nunca fue igual para todas las personas que fueron afectadas por los hechos que aquí se cuentan.
Esta es una historia de alcohol, vergüenza, pero sobre todo, de perdida y reencuentro, de sufrimiento y de alivio. Esta es una historia que me asalta ahora la necesidad de dejarla por escrito, no termino de saber por qué motivo, pero hacerlo así me va a proporcionar un buen rato de entretenimiento, e igual revivo cosas que creía perdidas en mis recuerdos.
Igual cuento cosas que me hacen perder mucho como persona, pero la verdad es que fue una de esas cosas de las que reírse una vez que han pasado los años, y por eso también, por que no decirlo, me apetecía escribirlo.
De esta manera recuerdo en mis carnes,
CUANDO ME PERDÍ EN MÁLAGA
En fin, por donde empezar. Feria de Málaga de no me acuerdo que año, dos amigos por allí perdidos con más peligro que una caja de bombas. Va a ser un buen año. Al poco de llegar hemos dado buena cuenta de alguna botella de Cartojal, el vino blanco dulce por excelencia, y nos lo hemos montado bastante bien, este año estamos invitados a dormitar (lo de dormir durante la feria es algo accesorio, más bien se dormita descansando lo justo para continuar la fiesta) en un apartamento que ha alquilado un amigo de Albacete, nuestro compadre Jesús "el Tejas".
Tras hablar con el por teléfono nos dirigimos a su encuentro, no sin antes hacer una parada técnica en una esquina de la ciudad ante la imperiosa necesidad de evacuar un poco de ese Cartojal que por algún sitio tiene que salir igual que entra. La imperiosa necesidad no fue lo único del ante de lo cual evacuamos, sino también un vecino del lugar que se salió por su puerta en el preciso momento en que nosotros ya no podíamos refrenar nuestro impúdico acto. Aquel caballero lógicamente montó en cólera, aunque afortunadamente para nosotros, su cólera se desató únicamente en improperios contra nuestras personas, improperios que no puedo recordar, además de muchas de las cosas que seguro sucedieron durante esta historia y que se me van a quedar en el tintero.
Montamos en el coche (mi querido Seat Toledo, que tantos quebraderos de cabeza habría de darme a lo largo de sus pocos años de vida en mis manos), conducido ahora por mi amigo Carlos, quizá porque el sabía a donde íbamos y yo no, quizá porque ya en ese momento yo no estaba físicamente capacitado para la conducción.
Tras varias vueltas por Málaga, conseguimos llegar al lugar donde se encontraba el apartamento. Nos recibe nuestro amigo Jesús, entre risas y abrazos, y más risas son provocadas tras hablar sobre las diversas peripecias que nos retrasaron hasta llegar al sitio donde estaba el apartamento.
Confuso en mi memoria es el rato que pasamos en el apartamento. Charlamos quizás, nos tomamos algo tal vez, nos reímos seguro, en algún momento yo caí en la cuenta después de subir que me había dejado el teléfono móvil en el coche, en algún otro momento también caí en la cuenta que le había prometido a mi novia llamarla en algún momento durante la tarde para que supiera como iba todo, para que estuviera tranquila y supiera que todo iba bien.
La llegada de aquel momento marca el devenir de esta historia ya que en él está la razón de ser de la misma, esto no tendría tanta gracia si yo no me hubiera dejado el teléfono móvil en mi coche, aunque está claro que mientras sucedieron estos acontecimientos todo esto tenía de gracia la justa.
En algún momento sucedería una conversación tal que así:
- Carlos, tengo que bajar al coche un momento.
- ¿Y eso?
- Tío, me he dejado el móvil en el coche.
- No me jodas, ¿y qué más da?, ya lo cogerás luego.
- No puedo, tengo que llamar a Rosa un momento, se va a preocupar y luego me la lía.
- Venga, como quieras, yo voy a ducharme un momento y mientras tu hablas con ella.
- Va, no tardo, hablo un momentico con ella y subo.
- Venga, tira.
Fatídica conversación.
Bajo del apartamento a la calle y eché a andar en dirección al coche. El apartamento hacía esquina en una calle y no tengo más que andar unos pocos metros. Cojo la calle en la que estaba aparcado y sigo andando. Tras cinco minutos caminando empiezo a comprender que igual estoy andando demasiado, pero tuerzo en otra calle, ya que igual me he equivocado y sigo andando. Al cabo de otros cinco minutos caigo en la cuenta de que estoy más perjudicado por el alcohol de lo que pienso, ya que no soy capaz de recordar donde he aparcado mi coche.
Decido desandar el camino y volver al apartamento. Doy media vuelta, giro una calle, bajo otra y cual no sería mi sorpresa al darme cuenta esta vez que por arte de magia el apartamento ya no está en el mismo sitio donde yo lo había dejado .... bueno, no exactamente, la cuestión no era esa, la cuestión era que de la misma forma que no era capaz de encontrar mi coche, tampoco era capaz de encontrar el camino de vuelta al apartamento.
ME ACABO DE PERDER EN MÁLAGA, SIN TELÉFONO MÓVIL Y SIN TENER NI IDEA DE DONDE ESTOY
Sin pensar en ponerme en contacto con mis amigos, comienzo a deambular por las calles de Málaga que rodeaban al sitio donde teníamos que dormir. Pienso inocente de mí, que en algún momento al girar una esquina o rodear una plaza, algún elemento del mobiliario urbano hará iluminarse una bombilla en mi cabeza y me encaminará por la senda correcta. Mala idea. Pierdo totalmente la noción del tiempo, la cabeza, acabo incluso cansado de andar, y en algún momento decido que la esquina de una acera es un buen sitio para sentarse a descansar y recapacitar un momento sobre el lio que estoy armando.
Mi novia estaría preocupada, mis amigos estarían preocupados, y como ya he dicho, yo estoy perdido y sin saber donde me encuentro. Un tanto desesperado me echo hacia atrás y me tumbo boca arriba sobre la acera. Por la calle apenas pasan personas y no está demasiado iluminada, pero en mi estado mezcla de embriaguez y desesperación poco me importa que nadie me viera allí tirado.
No se tampoco de que manera, aquella acera empieza a resultarme cómoda y los metros andados mezclados con la bebida me hacen caer en un profundo sopor. No tengo la más remota idea tampoco de cuanto tiempo estuve allí, tan solo se que en algún momento alguien se acerca a mi y me despierta.
Escucho una voz gangosa y un poco como ida que me decía, "eh, tio, eh tío ...". Abro los ojos y me encuentro cara a cara con un tipo con pinta como de yonqui que me da toquecitos en el hombro para despertarme.
"Estás bien, colega, ¿necesitas ayuda?" me dice. A pesar de que le tengo que estar agradecido, las pintas que tiene me hacen desconfiar, me apresuro a decirle que estoy bien, que solo me he quedado algo traspuesto, y que muchas gracias.
Algo más despabilado me pongo en marcha de nuevo. Otra vez a andar sin saber donde estoy. Buscar un taxi era inutil, no podría decirle a donde me tenía que llevar, así que intento buscar alguna calle que parezca más principal que aquellas callejuelas. Otra vez, tampoco sé cuanto tiempo más anduve por allí, y no se como acabo en una calle que tenía dos carriles para cada sentido y que parecía prometedora. Encuentro una gasolinera y pienso que tendrían teléfono, maldita sea mi estampa, ¿cómo no pensé antes en buscar una cabina telefónica? Para mi desgracia doy con una gasolinera sin teléfono, pregunto por una cabina telefónica, y como es de suponer no tienen ni idea. Los astros se alinean para ejercer toda su fuerza en mi contra. Acabo encontrando una cabina en esa misma calle, recordaré desde aquel momento Málaga como la ciudad sin cabinas telefónicas, porque fue una empresa harto difícil encontrarla.
Lógicamente, para poder llamar también hay que resolver el problema de saber el nombre de la calle donde me encuentro. Y como no, tras intentar llamar a mi amigo Carlos, del que por fortuna sé el número de memoria (si aquello no hubiera sido así, yo podría haber perecido perdido en Málaga), en los primeros intentos el móvil se le queda sin cobertura.
De nuevo, aquí también todo anda confuso en mi cabeza. Se mezclan los típicos reproches, "porque no has llamado antes, jilipollas", o "donde coño estás metido", con la llegada de un coche a buscarme del que no recuerdo ni siquiera quienes son las personas que van en él, también con la desafortunada noticia de que al ver que no volvía habían llamado a mi novia para saber si había llegado a hablar con ella, todo eso también mezclado con el momento de mi regreso al apartamento, más reproches, "por qué coño habéis llamado a mi novia", una conversación con Jesús que me contaba que había intentado calmar a mi pobre novia que estaba a punto de hacerle a su padre coger el coche y hacerse quinientos kilómetros hasta Málaga, en fin, desde el momento en que pude ponerme en contacto con mis amigos todo fue una locura, para mi ahora una mezcla enmarañada de sensaciones, recuerdos y trozos de conversaciones.
Lo único cierto es que lamento haber sido el causante aquella noche del sufrimiento de personas a las que aprecio realmente. Suerte que ahora podemos reírnos (espero que todos lo piensen igual) de todo aquello.
Yo aquella noche me gané el apodo de "el perdío de Málaga" para muchos años, me perdí realmente y eché a perder el que tenía que ser un viaje de pura diversión. Al día siguiente necesitaba volver para poder apaciguar a mi novia, así que nos volvimos y aquella misma tarde hice los votos para reconciliarme con la persona que más quería por aquel entonces y a la que había preocupado en demasía sin tener ninguna necesidad.
FIN.
Esta es la historia, tal cual yo puedo recordarla, diría que es como la viví, pero no creo que fuera cierto. Quiero dedicársela a mis dos buenos amigos, Carlos y Jesús, los sufridores de esta historia, junto con todo el dispositivo que se montó para mi búsqueda y todas las personas que fueron afectadas por mis actos. Para mi no hubo sufrimiento realmente, mi única preocupación real fue intentar volver, y tras no conseguirlo, intentar contactar con aquellos que podían hacerme volver.
Un gran abrazo, Carlos, Jesús, amigos míos, deseo sinceramente que nos sigamos viendo en muchas más fiestas, pero que no se parezcan a esta.
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