lunes, 9 de septiembre de 2013

TNT BLUES INSPIRED

Ginebra y limon en la barra del bar,
tantos ratos que olvidar,

no siento nada en mi corazón,
solamente un gran dolor

que un mal día apareció
y mi vida se llevo,

ginebra o vodka, whiskey o ron
todo me sabe igual,
mi vida no va más, no va más.

No veo horizonte en ningún lugar,
la bebida me ha cegado ya,

la mentira de la soledad,
en la que me quiero abandonar,

no es sitio para terminar ...
¿A quien pretendo engañar?

jueves, 29 de agosto de 2013

Desventuras por culpa de un café y una costurera

Títulos, títulos, títulos, nunca juzgues un libro por la pasta.

Ancha y larga es la sombra de mi ex, y más pesada la carga de lo que yo nunca hubiera imaginado es. Ni salir a tomar un café tranquilo puede uno ya.

La vida pasa y vamos dejando detrás de nosotros muchas cosas. Yo intento dejar atrás lo más bonito que me ha pasado en la vida, mi relación con mi ex. Y aquí estoy, viviendo en un pueblo en el que parece que estoy condenado a no poder desembarazarme de ella nunca.

Hasta aquí la divagación, ahora la historia.

Una de las cosas que vamos dejando detrás de nosotros es la ropa que se nos va quedando vieja, como no, y a mi me empiezan a peligrar los pantalones vaqueros, unos los tengo ya reventados por el culo y otros que tengo van por el mismo camino (ni que yo tuviera el culo gordo, a mi me podrían cambiar el apodo por "culofino" de "american pie", menuda jollita estoy hecho, barrigón y culo fino).

El quit de la cuestión es que llevo tiempo queriendo salir al pueblo a preguntar por alguna mujer que haga arreglos de ropa para cuando me compre mis próximos vaqueros que será más pronto que tarde, así que me acerco a un bar del pueblo que me conocen y que me da más confianza para preguntar cosas de esas. He aquí la conversación, os la podéis imaginar:

- Hola Tano, ¿cómo vas?
- Bien, hombre, ¿qué te pongo?
- Ponme un manchao, cuando puedas, gracias.
..... (pausa para hacer el café)
- Oye Tano, ¿conoces por aquí alguna mujer que cosa, haga arreglos de ropa y tal?
- Alguna hay, si ....
- Pues nada, si eso dame alguna dirección o teléfono cuando puedas
..... (pausa mientras se lo piensa)
- Hay una .... ahí más alante hay un sitio de ruedas ...
- Si, la "michelín".
- Si te metes, se termina la "michelín", hay un bar que se llama "tnt", justo en frente. La mujer se llama "Agripina" ....

Todo este rollo en realidad es un poco insustancial, lo que realmente le toca la moral a uno es lo que viene a continuación, ya que hasta ahora lo único que he hecho es justificar el título (café, costurera, está claro, ¿no?):

La cuestión es que al camarero del bar (me conocía, ya os lo he dicho antes) le pica un poco la curiosidad de verme por allí preguntando por una costurera.

Me pregunta que como es que no voy por mi pueblo, le digo que si que voy, y acabamos hablando de que estoy viviendo allí mismo (al parecer aún no estaba enterado, cosa rara), que si trabajo en Orihuela y demás, y como no, acabamos hablando de mi antigua relación, sus padres, etcetera, etcetera (con todas las letras).

Vamos que yo quería tomarme un café tranquilamente leyendo un periodico, sacar un poco de información por el bien del futuro de mis pantalones vaqueros, y acabaron dándome el café (no quiero ser tampoco desagradecido, la gente seguro te pregunta con su mejor intención, pero no era precisamente lo que a mi me apetecía).

Y para colmo, un abuelo que andaba por allí al que yo no conocía de nada, se puso a hablar conmigo de que si las mujeres son un problema y que conoce a mucha gente que se mete en cada lío de aquí te espero. Me contó una historia de un amigo suyo que estando casado con una mujer, pilló y se lió con una brasileña con una hija, y no se que de que se las trajo a vivir a una casa suya, y que ahora está pagando casa en un sitio y casa en otro, y no se cuantos rollos más, y yo estaba pensando, ¡QUE NARICES HABRÉ DICHO YO PARA NO PODER TOMARME UN CAFÉ TRANQUILO!

En fin, todo este rollo la verdad es que ha sido un desahogo, ya que no lo he tenido con el café, bendita palabra escrita que me da un rato de alegría.

Ahí queda eso.

martes, 27 de agosto de 2013

Estafado por Alain Affleluo, ¿tchin, tchin?


Ni ganas tengo de escribir ... juntamos a un tuercebotas como el menda que tiene la estrella del primer desgraciao que se pasó por delante de un gato negro y se le cayó la escalera encima al pasar por debajo, con unas gafas de sol graduadas que tienen menos de un mes en menos en medio de un tumulto de gente y lo único que puede pasar es que vaya y se le caiga un cristal, con la mala suerte de que acaba destrozado.

Pongamos al mismo tuercebotas en cuestión de camino a la óptica con una vaga esperanza de que con la garantía de las gafas le vuelvan a poner el cristal sin cobrarle un duro.

A continuación, ya plantados en la óptica, presenciemos una conversación de besugos en la que uno dice que tenemos unas gafas defectuosas y otro dice que tenemos unas gafas que están perfectas, que no hay ninguna prueba de que el cristal se haya caido ya que ajustan bien.

¿Y en que queda todo esto?

Pues en un tuercebotas al que le van a cobrar unos miserables 9 euros por ponerle de nuevo un cristal, que por unos miserables 9 euros tenemos a un tuercebotas descontento que no va a volver a pisar Alain Affleluo en la vida, cuando perfectamente podríamos haber tenido a un cliente contento al terminar la conversación, y al señor este Affleluo solo le habría costado sólo 9 euros.

Señor, en que país vivimos ya, los empresarios no cuidan de sus empleados, y las empresas tampoco cuidan a sus clientes. Adonde vamos a parar.

Señor Affleluo, para mi está usted muerto (una pena no volver allí, la verdad, porque la dependienta estaba un rato buena).

jueves, 15 de agosto de 2013

Más se perdió en Málaga ....

¿Cómo contar esta historia? En vísperas de un viaje a Málaga para pasar la feria me parece un momento ideal para contarla.

Esta no es una de esas cosas que pueden surgir en un momento, hilando palabras una tras otra como si de un torrente de locuacidad se tratara. La vida nunca fue igual para todas las personas que fueron afectadas por los hechos que aquí se cuentan.

Esta es una historia de alcohol, vergüenza, pero sobre todo, de perdida y reencuentro, de sufrimiento y de alivio. Esta es una historia que me asalta ahora la necesidad de dejarla por escrito, no termino de saber por qué motivo, pero hacerlo así me va a proporcionar un buen rato de entretenimiento, e igual revivo cosas que creía perdidas en mis recuerdos.

Igual cuento cosas que me hacen perder mucho como persona, pero la verdad es que fue una de esas cosas de las que reírse una vez que han pasado los años, y por eso también, por que no decirlo, me apetecía escribirlo.

De esta manera recuerdo en mis carnes,

CUANDO ME PERDÍ EN MÁLAGA

En fin, por donde empezar. Feria de Málaga de no me acuerdo que año, dos amigos por allí perdidos con más peligro que una caja de bombas. Va a ser un buen año. Al poco de llegar hemos dado buena cuenta de alguna botella de Cartojal, el vino blanco dulce por excelencia, y nos lo hemos montado bastante bien, este año estamos invitados a dormitar (lo de dormir durante la feria es algo accesorio, más bien se dormita descansando lo justo para continuar la fiesta) en un apartamento que ha alquilado un amigo de Albacete, nuestro compadre Jesús "el Tejas".

Tras hablar con el por teléfono nos dirigimos a su encuentro, no sin antes hacer una parada técnica en una esquina de la ciudad ante la imperiosa necesidad de evacuar un poco de ese Cartojal que por algún sitio tiene que salir igual que entra. La imperiosa necesidad no fue lo único del ante de lo cual evacuamos, sino también un vecino del lugar que se salió por su puerta en el preciso momento en que nosotros ya no podíamos refrenar nuestro impúdico acto. Aquel caballero lógicamente montó en cólera, aunque afortunadamente para nosotros, su cólera se desató únicamente en improperios contra nuestras personas, improperios que no puedo recordar, además de muchas de las cosas que seguro sucedieron durante esta historia y que se me van a quedar en el tintero.

Montamos en el coche (mi querido Seat Toledo, que tantos quebraderos de cabeza habría de darme a lo largo de sus pocos años de vida en mis manos), conducido ahora por mi amigo Carlos, quizá porque el sabía a donde íbamos y yo no, quizá porque ya en ese momento yo no estaba físicamente capacitado para la conducción.

Tras varias vueltas por Málaga, conseguimos llegar al lugar donde se encontraba el apartamento. Nos recibe nuestro amigo Jesús, entre risas y abrazos, y más risas son provocadas tras hablar sobre las diversas peripecias que nos retrasaron hasta llegar al sitio donde estaba el apartamento. 

Confuso en mi memoria es el rato que pasamos en el apartamento. Charlamos quizás, nos tomamos algo tal vez, nos reímos seguro, en algún momento yo caí en la cuenta después de subir que me había dejado el teléfono móvil en el coche, en algún otro momento también caí en la cuenta que le había prometido a mi novia llamarla en algún momento durante la tarde para que supiera como iba todo, para que estuviera tranquila y supiera que todo iba bien.

La llegada de aquel momento marca el devenir de esta historia ya que en él está la razón de ser de la misma, esto no tendría tanta gracia si yo no me hubiera dejado el teléfono móvil en mi coche, aunque está claro que mientras sucedieron estos acontecimientos todo esto tenía de gracia la justa.

En algún momento sucedería una conversación tal que así:
- Carlos, tengo que bajar al coche un momento.
- ¿Y eso?
- Tío, me he dejado el móvil en el coche.
- No me jodas, ¿y qué más da?, ya lo cogerás luego.
- No puedo, tengo que llamar a Rosa un momento, se va a preocupar y luego me la lía.
- Venga, como quieras, yo voy a ducharme un momento y mientras tu hablas con ella.
- Va, no tardo, hablo un momentico con ella y subo.
- Venga, tira.

Fatídica conversación.

Bajo del apartamento a la calle y eché a andar en dirección al coche. El apartamento hacía esquina en una calle y no tengo más que andar unos pocos metros. Cojo la calle en la que estaba aparcado y sigo andando. Tras cinco minutos caminando empiezo a comprender que igual estoy andando demasiado, pero tuerzo en otra calle, ya que igual me he equivocado y sigo andando. Al cabo de otros cinco minutos caigo en la cuenta de que estoy más perjudicado por el alcohol de lo que pienso, ya que no soy capaz de recordar donde he aparcado mi coche.

Decido desandar el camino y volver al apartamento. Doy media vuelta, giro una calle, bajo otra y cual no sería mi sorpresa al darme cuenta esta vez que por arte de magia el apartamento ya no está en el mismo sitio donde yo lo había dejado .... bueno, no exactamente, la cuestión no era esa, la cuestión era que de la misma forma que no era capaz de encontrar mi coche, tampoco era capaz de encontrar el camino de vuelta al apartamento.

ME ACABO DE PERDER EN MÁLAGA, SIN TELÉFONO MÓVIL Y SIN TENER NI IDEA DE DONDE ESTOY

Sin pensar en ponerme en contacto con mis amigos, comienzo a deambular por las calles de Málaga que rodeaban al sitio donde teníamos que dormir. Pienso inocente de mí, que en algún momento al girar una esquina o rodear una plaza, algún elemento del mobiliario urbano hará iluminarse una bombilla en mi cabeza y me encaminará por la senda correcta. Mala idea. Pierdo totalmente la noción del tiempo, la cabeza, acabo incluso cansado de andar, y en algún momento decido que la esquina de una acera es un buen sitio para sentarse a descansar y recapacitar un momento sobre el lio que estoy armando.

Mi novia estaría preocupada, mis amigos estarían preocupados, y como ya he dicho, yo estoy perdido y sin saber donde me encuentro. Un tanto desesperado me echo hacia atrás y me tumbo boca arriba sobre la acera. Por la calle apenas pasan personas y no está demasiado iluminada, pero en mi estado mezcla de embriaguez y desesperación poco me importa que nadie me viera allí tirado.

No se tampoco de que manera, aquella acera empieza a resultarme cómoda y los metros andados mezclados con la bebida me hacen caer en un profundo sopor. No tengo la más remota idea tampoco de cuanto tiempo estuve allí, tan solo se que en algún momento alguien se acerca a mi y me despierta.

Escucho una voz gangosa y un poco como ida que me decía, "eh, tio, eh tío ...". Abro los ojos y me encuentro cara a cara con un tipo con pinta como de yonqui que me da toquecitos en el hombro para despertarme.
"Estás bien, colega, ¿necesitas ayuda?" me dice. A pesar de que le tengo que estar agradecido, las pintas que tiene me hacen desconfiar, me apresuro a decirle que estoy bien, que solo me he quedado algo traspuesto, y que muchas gracias.

Algo más despabilado me pongo en marcha de nuevo. Otra vez a andar sin saber donde estoy. Buscar un taxi era inutil, no podría decirle a donde me tenía que llevar, así que intento buscar alguna calle que parezca más principal que aquellas callejuelas. Otra vez, tampoco sé cuanto tiempo más anduve por allí, y no se como acabo en una calle que tenía dos carriles para cada sentido y que parecía prometedora. Encuentro una gasolinera y pienso que tendrían teléfono, maldita sea mi estampa, ¿cómo no pensé antes en buscar una cabina telefónica? Para mi desgracia doy con una gasolinera sin teléfono, pregunto por una cabina telefónica, y como es de suponer no tienen ni idea. Los astros se alinean para ejercer toda su fuerza en mi contra. Acabo encontrando una cabina en esa misma calle, recordaré desde aquel momento Málaga como la ciudad sin cabinas telefónicas, porque fue una empresa harto difícil encontrarla.

Lógicamente, para poder llamar también hay que resolver el problema de saber el nombre de la calle donde me encuentro. Y como no, tras intentar llamar a mi amigo Carlos, del que por fortuna sé el número de memoria (si aquello no hubiera sido así, yo podría haber perecido perdido en Málaga), en los primeros intentos el móvil se le queda sin cobertura.

De nuevo, aquí también todo anda confuso en mi cabeza. Se mezclan los típicos reproches, "porque no has llamado antes, jilipollas", o "donde coño estás metido", con la llegada de un coche a buscarme del que no recuerdo ni siquiera quienes son las personas que van en él, también con la desafortunada noticia de que al ver que no volvía habían llamado a mi novia para saber si había llegado a hablar con ella, todo eso también mezclado con el momento de mi regreso al apartamento, más reproches, "por qué coño habéis llamado a mi novia", una conversación con Jesús que me contaba que había intentado calmar a mi pobre novia que estaba a punto de hacerle a su padre coger el coche y hacerse quinientos kilómetros hasta Málaga, en fin, desde el momento en que pude ponerme en contacto con mis amigos todo fue una locura, para mi ahora una mezcla enmarañada de sensaciones, recuerdos y trozos de conversaciones.

Lo único cierto es que lamento haber sido el causante aquella noche del sufrimiento de personas a las que aprecio realmente. Suerte que ahora podemos reírnos (espero que todos lo piensen igual) de todo aquello.

Yo aquella noche me gané el apodo de "el perdío de Málaga" para muchos años, me perdí realmente y eché a perder el que tenía que ser un viaje de pura diversión. Al día siguiente necesitaba volver para poder apaciguar a mi novia, así que nos volvimos y aquella misma tarde hice los votos para reconciliarme con la persona que más quería por aquel entonces y a la que había preocupado en demasía sin tener ninguna necesidad.
FIN.

Esta es la historia, tal cual yo puedo recordarla, diría que es como la viví, pero no creo que fuera cierto. Quiero dedicársela a mis dos buenos amigos, Carlos y Jesús, los sufridores de esta historia, junto con todo el dispositivo que se montó para mi búsqueda y todas las personas que fueron afectadas por mis actos. Para mi no hubo sufrimiento realmente, mi única preocupación real fue intentar volver, y tras no conseguirlo, intentar contactar con aquellos que podían hacerme volver.

Un gran abrazo, Carlos, Jesús, amigos míos, deseo sinceramente que nos sigamos viendo en muchas más fiestas, pero que no se parezcan a esta.

lunes, 22 de julio de 2013

Reventaron cantando (también en 2013)

Un año más hemos vivido la fiesta de "La Chicharra" en el pequeño pueblo de Motilleja situado a unos 25 km. de la ciudad de Albacete.

La Chicharra es un festival de música tradicional en el que durante el día del sábado tiene lugar un encuentro de grupos venidos de diversas partes del país, grupos que mantienen como medio de diversión la interpretación de músicas que ya sonaban mucho antes de que los abuelos de nuestros abuelos ni siquiera pisaran nuestras tierras.

Este tipo de festivales cumplen una labor cultural cuya importancia muy pocas personas valoran como realmente se debe. Esa labor es la de conservar unos sonidos que han perdurado a lo largo de los años gracias a la transmisión oral, de padres a hijos, de abuelos a nietos, de tíos a sobrinos o entre amigos, que viéndose entre ellos disfrutar de la alegría de la música y el baile, decidían en algún momento que querían seguir haciendo lo mismo que sus familiares y amigos.

Estas músicas representan un bien cultural cuyo valor escapa a la mera valoración material, y la conservación de las mismas, ha acabado recayendo en unos cuantos locos (entre los que me gustaría incluirme) que han encontrado en sus tradiciones una forma más de divertirse y disfrutar de la vida y de las personas que comparten esta afición, por supuesto, siempre todos conscientes de cuan importante es lo que tienen entre manos.

Al igual que ha muchos festivales de este tipo, la crisis económica lo ha golpeado con dureza, quedándose privado de cualquier tipo de ayuda por parte de las instituciones públicas, instituciones que por su parte deberían ser las primeras en apoyar como se merecen todo este tipo de manifestaciones culturales. Esto es algo que la gente debería conocer, y de hecho conoce por el boca a boca, pero es una pena que al igual que las ayudas quedan mermadas, también esa merma parece recaer sobre el número de personas que se acercan a visitar este tipo de fiesta (no hay dinero para fiestas, vaya ....).

Resulta triste que en cierto modo la gente deja de apoyar también algo que todos los que organizan la fiesta pretenden compartir con el mundo.

El tipo de fiesta que se promueve aquí es algo para la gente, las cuadrillas salen a la calle a tocar y se plantan en la plaza del pueblo con la intención de que su música llegue a los oídos de todos, grandes y pequeños, hombres, mujeres y niños, que todo el mundo los escuche tocar y a su vez la gente pueda participar bailando o simplemente aplaudiendo en la oreja de alguno que tenga una bandurria en la mano.

A los chicos de Motilleja, este post es un regalo para todos vosotros este año, seguid trabajando año tras año y que el desanimo que pueda surgir en algún momento por culpa de las circunstancias que os envuelven no os venza, en Barranda tenéis un amigo que os apoya en todo lo que pueda (en este caso y de momento con mi incondicional asistencia). Creo que llevo pasando por La Chicharra ya desde hace unos doce años y espero seguir disfrutando la fiesta muchos más.

A Motilleja hemos ido,
cuatro amigos de Barranda,
a tocar y a cantar ....
a hacer ruido más que nada.

Este año a su pesar,
dijeron que no había dinero,
que está la cosa jodida,
que fuéramos si queremos.

En Barranda sin pensarlo,
enseguida estuvimos dispuestos,
que nos den un vaso de vino,
y un chusco de pan con queso,
que para mover la guitarra,
las perras son lo de menos.

En la plaza nos plantamos,
los pocos que pudimos ir,
como había allí tanto ruido,
más fuerte a la púa le dí.

Venga ruido,
y venga gente,
venga cuerva,
¡que suene más fuerte!

Un poco más tarde nos dieron,
una "miaja" de cenar,
hay que reponer fuerzas,
la noche larga será.

A las tantas acabamos,
"tos" remezclaos tocando,
malageñas, cehegineros,
barranderos ... hermanados.

Quiero que se conserve siempre,
la alegría de esta fiesta,
espero que compartáis,
conmigo esta frase hecha,
que a pesar de lo que pase,
la Chicharra se celebra,
con el esfuerzo y la alegría,
de la gente que la conserva:

"Si me estuviera muriendo,
a dos días de la Chicharra,
aguantaría esos dos días,
y en Motilleja me plantaba."

P.D. Cómo siempre que me pongo a escribir, todo me sale sin pensar. Espero que nada de lo dicho se aleje de la verdad y a nadie moleste, esta vez me he permitido el lujo de escribir sobre algo que no organizo aunque ya ha pasado también a ser una pequeña parte de mi, y a veces los sentimientos nos traicionan, por eso llevado por ellos, pudiera ser que haya escrito algo improcedente. Si así fuera, pido disculpas a quien por cualquier cosa se hubiera sentido mal.

martes, 2 de julio de 2013

La tercera de una serie de catastróficas desdichas (en verso)

ERASE UN PASO DE CEBRA ....

Erase un paso de cebra
por un hombre ignorado,
de su preocupación
y de sus ojos olvidado,

erase un joven
que en un volskwagen polo va sentado
al mismo paso de cebra
va llegando.

De sus ojos sorprendidos
sin quererlo,
un grito ahogado
clama al cielo.

Se lo salta, se lo salta,
SE LO SALTÓ,
que se estrella, que se estrella,
SE ESTRELLÓ.

Un faro, un parachoques,
y un intermitente,
en el golpe la vida perdieron
irremediablemente.

Y maldiciones de dos bocas
que salieron,
haciendo daño a los oidos
de sus dueños.

Bajaron de los coches,
ya deshaogados,

- ¿Se encuentra bien, caballero?
- Entero me hallo.
- Ese paso de cebra,
  ¿Cómo se lo ha saltado?
- Casi no le vi venir,
  muy ligero usted ha llegado.
- Yo solo venía a cincuenta.
  Hagamos el parte, pues,
  si el pedal del freno en el ceda no pisa,
  no hay duda, su culpa es.

(Valiente galopin,
el farfullero,
la culpa me quiere endosar,
¿pues no dice que iba muy ligero?)

Dos garabatos rubrican
un acuerdo,
y un coche para el taller,
resulta del entuerto.

Si este cuento,
les ha gustado,
si estas rimas,
fueron de su agrado,
sirvanse a decirmelo,
en algún comentario.

 

P.D. Ya llevaba en la cabeza estos cuatro versos antes de escribir el post anterior, cualquiera de los dos podría haber visto la luz antes que el otro. De cualquier manera, en el momento en que me vino a la cabeza el primer verso ya me estaba riendo, y pensé que podía salir algo gracioso de todo esto. Tiendo a ser algo pesimista cuando me pongo a rimar, así que una pequeña sátira con cierta musicalidad seguro que se agradece. Espero que lo hayais disfrutado.



lunes, 1 de julio de 2013

Una serie de catastróficas desdichas (o como convertirse en delincuente con 31)

Las personas tenemos una insana tendencia a exagerar las cosas en según que momentos de nuestra vida. Imaginaréis (y si no lo hacéis, pues ya os lo digo yo) que no es algo de lo que yo abuse especialmente, pero también tengo mis momentos, como cualquiera de los que andáis por ahí leyéndome, y este post podría bien ser uno de ellos (amén de unas cuantas reflexiones acerca de cuan saludable es mi vida en estos momentos).

Vamos, que por muy fuerte que os haya podido parecer el título del post, perfectamente puede ser una exageración por mi parte, vosotros tendréis la última palabra después de haber llegado al final de estas lineas.

Comienza la historia, esto más que una completa muestra de delincuencia, podría ser una historia de desgracia personal, pero como ha sido una de las pocas ocasiones en las que en mi vida he flirteado con hechos delictivos, pues vamos a ello.

Llamemos a todo esto, por que no, "descenso a las profundidades", o "los mayos de luto", por el mes de mayo, igual serían títulos perfectamente adecuados, pero he pensado que lo que pone arriba tiene más gancho.

Primera catastrófica desdicha
Todo comienza un triste día de principios de mayo. Llevaba yo en la cabeza una preocupación que a todos los que salimos a la carretera a diario nos asalta una vez al año (siempre que tengamos en nuestro poder un vehículo con más de 8 años, que somos la mayoría), no estoy hablando de otra cosa que la dichosa "inspección técnica de vehículos". Y es que el coche lo había comprado el año anterior allá por el mes de abril, con la itv ya pasada pero no sabía concretamente en que mes, de cualquier manera, en el mes de mayo ya estaba cumplida seguro. Así las cosas, precisamente aquella semana había decidido pasarla al final de la semana ..... con tan mala suerte que nuestros siempre dispuestos a salvaguardarnos, policías locales de Orihuela, deciden hacer campaña parando a todo vehículo que NO LLEVA LA PEGATINA PUESTA (mi caso, y el de muchos).

  • Papeles, por favor.
  • Si, señor agente.
  • Lleva usted la itv caducada, y sólo el hecho de no llevar la pegatina puesta ya es motivo de multa.
  • Pensaba pasarla esta semana.
  • Pues la lleva 2 meses caducada.
  • Lo imaginaba, pero no sabía exactamente cuanto tiempo era.
  • No le voy a multar por no llevar la pegatina, pero son 200 euros por no llevar la itv pasada, 50% de descuento si la paga antes de una semana
  • HIJO PUTA, ¿QUIERES QUE ENCIMA TE DÉ LAS GRACIAS POR LA PEGATINITA? MIRA, SI LA SACO TE LA PEGO EN LA CARA (esto último sólo son pensamientos, a dios pongo por testigo que no le dije eso, os lo imaginaréis porque no estoy entre rejas).

En mi defensa solamente dos apuntes: uno, que si realmente quisieran hacerte un favor te dejarían ir sin multarte bajo la advertencia de pasar la itv inmediatamente, y dos, me tuvieron allí la friolera de 20 minutos haciendo dios sabe que, tras lo que no pude más que albergar malos pensamientos....

Esta situación desembocó en varios acontecimientos no menos desagradables. Me echaron para atrás la itv por las ruedas, por lo cual tuve que echar a correr para cambiar las ruedas delanteras y alinear la dirección, al final entre unas cosas y otras, 300 euros de inversión (multa, ruedas, itv, ...) que dejaron mi presupuesto para el mes bajo mínimos.

Segunda catastrófica desdicha
Ni que decir tiene que necesitaba ahorrar algo tras lo ocurrido, así que decidí no volver a subir al pueblo para ahorrar algo en gasolina. Por suerte para mi, tengo buenos amigos en el pueblo que decidieron aliviar mi fin de semana y bajarse a mi casa para pegarnos una buena fiesta .... y vaya si nos la pegamos... una buena cena en casa, cervecica, música, algún cubata y nos vamos después a Murcia a rematar.

Puesto que tenía que traer el coche a la vuelta, dejé de beber relativamente temprano, nos dieron las seis de la mañana para regresar a casa, ¡¡MENUDO FIESTÓN!! Decido volver por la carretera de Alicante, craso error, al torcer la curva antes de la gasolinera repsol de "El Esparragal", nuestra siempre dispuesta guardia civil de tráfico nos echa el alto:
- No, no, no, no, no ....
- Tio, no te preocupes ...
- ¿Que no me preocupe? Me ponen el globo fijo y me joden.
- Hace un buen rato que dejaste de beber, no te va a dar.
- ME CAGO EN LA PUTA.

Total, que me ponen el soplillo, y bum, positivo al canto, ......
Al final de la historia, el guardia civil que me regaña por no soplar correctamente con la maquinita buena, diciéndome no se que de los trucos, y VA Y ME DICE, ¡SI NO ESTAS BORRACHO, TU SOPLA BIEN!, PUES SI NO ESTOY BORRACHO, DÉJAME QUE ME VAYA, COÑO, 0,36, 4 puntos de carné y 500 euros de multa (por supuesto, se quedarían en la mitad por pronto pago).
A esos euros lógicamente no podía hacer frente y tuve que pedir prestado.

¡¡¡La leyenda del delincuente VIVIDORE se hace grande!!!

Tercera catastrófica desdicha (el remate)
Dos semanitas después de todos estos royos, ya llegando final de mes desesperado por cobrar y por poder empezar a pagar por mis errores como es debido, volvía del trabajo muy tranquilamente. Era el 30 de mayo y tenía ganas de llegar a casa, cambiarme y quizás tirarme al sofá, no me apetecía nada liarme con comidas para el día siguiente, de echo, iba a dejar que fuera cualquier cosa, puesto que los tupper de mi padre ya eran más que suficientes.

Así las cosas llegaba por la penúltima calle de mi trayecto diario, una calle bastante tranquila, cuando de pronto aparece en el cruce una Nissan Trade que curiosamente .... ¡¡NO FRENA!! (y cuando yo acierto a hundir el pedal de mi freno ya es demasiado tarde) ... LE DOY, LE DOY LE DOY, LE DOY ........ le dí.

Levante los brazos al cielo, ME CAGO EN TODO, que más me puede pasar. Salgo del coche con los restos de los benablos echados saliendo detrás de mi, con la calma que todo eso suele dar, y me enfrento al que debía ser el último contratiempo del mes (era el penúltimo día del mes, menos mal que fue el último del mes de verdad).

Rellenamos el parte de accidente, el otro conductor tuvo la culpa, aún así firma a regañadientes, "yo creo que venías muy ligero", me dice el cabrón. Igualmente me termina firmando, que rumie lo que quiera.

Última catastrófica desdicha (el re-remate)
Esto ya queda fuera del mes de mayo, pero se podría decir que es algo así como la gota que colma el vaso, y es que algo así no me había pasado en mi vida, y la verdad es que tiene miga, pero mucha, mucha miga. Este post se está convirtiendo en el más largo que he escrito, bien podrían haber sido cuatro, pero es que todo lo acontecido me había resultado tan asquerosamente jodido, que no se me había ocurrido hacer esta recopilación hasta que no me sucedió esto último.

Vamos a ello. Situémonos en la fiesta de inauguración de la temporada veraniega en la mundialmente famosa "Disco-piscina Alameda" (lo que viene siendo la piscina de mi pueblo, que está detrás de un restaurante del mismo nombre, que la llevan los mismos dueños, y que abre todos los veranos a mediados-finales de Junio). El fin de semana me pilla con muchas ganas de desquitarme de todo lo pasado (solo habían pasado 2 semanas y por entonces aún andaba jodido por lo acontecido), y se nos junta el evento citado con fiestas en El Campo San Juan, un pueblo vecino. Empezamos la marcha con cuba-libres por la tarde, al ritmo de la música que están poniendo en la piscina, cortesía del ordenador portatil de DJ-Ricky (discjockey local, no tengo ni idea de como se escribe). Después de los cubatas nos entra hambre, ¿por qué no echar unas cervezas?, total, tenemos el restaurante aquí mismo ..... pues ahí que nos vamos. A todo esto se nos ha pasado toda la tarde, nos separamos para ir a cenar y quedamos para después ....

Salimos para El Campo San Juan a eso de la 1 de la madrugada, ya superado el primer envite de la tarde, y cargados con una botella de whisky para el segundo.

Botelleo, chistes, risas, la lavadora triunfó esa noche,
"Dice que es el Paco que vuelve to mamao a casa, y le está esperando la María brazos en jarras:
- Ya vienes borracho, Paco.
- Hay María de mi corazón (como una cuba)
- Anda, andaaaa, vamos a la cama.
Sube la María, Paco detrás, mirándole el trasero.
- Maríaaaa, se te está poniendo el culo como una lavadora.
Se acuestan los dos, tardísimo ya, y a todo esto Paco que se pone tontorrón ...
- Mariaaaa .... va Maríaaaa, mira lo que tengo.
María que se gira, mira, y le dice a Paco.
- Anda Paco, QUE PARA UNA COSA TAN PEQUEÑA NO PONGO YO UNA LAVADORA".
En fin, que después de las risas nos vamos para el conjunto, y ahí ya música, bailoteo y algún cuba-libre más.
Volvemos al pueblo y rematamos la velada almorzando (a las 8 de la mañana) en el bar de "El zorro". Ya cada mochuelo a su olivo a dormirla.

Al día siguiente (y ahora empieza la historia de verdad), cuando voy a hacer camino para Granja, entro en mi coche y me encuentro cara a cara con un muñeco que es una bola rosa con sombrero y cara sonriente, que por supuesto, NO ES MIO, DE DONDE NARICES HAS SALIDO (creo que ya he repetido coño demasiadas veces). No tengo más remedio que hacer acopio de valor y aguardar a la semana siguiente para preguntar "que leches pasó anoche". Me dí cuenta de que a partir de entrar al concierto, mi noche del sabado era una laguna total.

Pasa la semana tranquilamente, y llega el sabado siguiente, vamos a tomar cafe, y llega la ansiada pregunta.
- Tio, que pasó la semana pasada para que acabara ese muñeco en mi coche.
- ¿De verdad no te acuerdas? (no me gusta un pelo la sonrisa que veo cuando estas palabras son pronunciadas).
- No, de verdad que no. ¿El muñeco no era de alguna de las amigas de tu hermano? (inciso, el botelleo lo estuvimos haciendo con el hermano de un colega).
- Pero tio .... ¿no te acuerdas, de verdad?
- ¡Que no, chico, sueltalo ya!

TIO, TE PERDISTE CON UNA Y VOLVISTE AL RATO CON EL MUÑECO EN EL COCHE Y CON ELLA
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(que ¿qué? ......)
(Creo que sobran más palabras).

P.D. Este post se ha hecho demasiado largo, y a mi se me ha hecho demasiado tarde escribiéndolo. Tengo en mi cabeza mil reflexiones al respecto, pero me las guardo para el futuro y para evitaros el empacho de seguir leyendo, hasta aquí todo un repertorio de desastres rematado por el descenso a casi las más bajas consecuencias del alcoholismo compulsivo, en resumen, mi vida anda echa un lio.